miércoles, 12 de junio de 2013


Llámame


Te llamé hace un rato,
deseoso de oírte y sentir tu respiración
cerca, así fuera en el teléfono.
Necesitaba estar contigo.
Y de paso saberte mía...

Quería que vinieras esta noche,
a mi lado, en la cama.
Porque quisieras.
Porque lo deseábamos.
Tú sabes; los dos.

Quería tu cariño y tu calor.
No porque te lo pidiera.
Porque sintieras que yo lo necesitaba.
Porque siempre lo necesito.
Te necesito.

Ahora en mi fragilidad más te ansío.
Mi enfermedad eres tú.
Y el remedio: sólo tú.
Es inevitable.
He colgado el teléfono más de una vez.
Lo he intentado.

Sólo  me queda soñar contigo
¿Y enfermar una vez más?
¿Vendrás así? Dime.
Devuélveme la llamada.
Llámame otra vez y sáname.
  

Bogotá D. C., abril 25 de 2006

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