miércoles, 12 de junio de 2013


Interiores

                I

Baile de orgía perenne
con el júbilo del éxtasis
perfeccionado en mí.
Te he rechazado tanto
en este jolgorio,
oh bello desenfreno mórbido,
que ahora que te tengo,
no deseo que te marches
solo para tu noche de amor.

II

Cruel desenfreno sediento
que me atas lejos de la realidad
me has desinhibido
en ayunos de vergüenza.
¡No me dejes! Sigue descarado.
¡Adéntrate en mí!
Te deseo cuando ella está junto a mí.
Te deseo cuando ella no está.
Así, lejana ella, bienvenida tú.
¡Atorméntame!
¡Haz de mi cuerpo tu palacio!

III

Renuncio a mi voluntad.
Renazco de pacíficos momentos
que mancillaron mi cuerpo
cuando me torturaron sin piedad.
Hoy vivo de nuevo alegre,
me he dejado a lo mórbido y lujurioso.
¡La vida es mía!
Loada la alegría y la fiesta
que me rescatan de la insidia
del largo caminar obligado.
Ahora nada detiene mi voluntad
permitiendo que cada amanecer
germine de nuevo para vivir
en el deseo insaciado.


Bogotá D.C., 1985-1986

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